miércoles, 21 de enero de 2009

Cuando las miniaturas son la referencia para una serie de pinturas…

Había escrito varios títulos, algunos incluyendo al asesino de las miniaturas de CSI, pero finalmente opté por este título largo y descriptivo, y aburrido, ya que ninguno llegaba a demostrar puntualmente el tema de este post.
Hace algunos años leí una historia sobre un artista, ahora no recuerdo su nombre (¿será la edad?), el cuál comenzaba pintando a los modelos desnudos y los iba vistiendo de a poco hasta terminar la obra con todos completamente vestidos. Lo loco de esto, es que además del tiempo que llevaba hacerlo, en aquella época (Cinquecento) las personas usaban botas por lo cual debía modificar la altura de los modelos, lo que significaba hacer casi de nuevo su pintura.
En Amy Bennett se encuentra un poco de esa “locura” ya que ella realizó un vecindario entero en escala 1:87, utilizando distintos materiales, como foamboard, cartón y plástico, y figuras de dioramas (maquetas) ferroviarios, para luego crear las serie de pinturas al óleo que expone en distintas galerías.

Cosas veredes… (*)

(*) Según el autor José María Iribarren, en su obra "El porqué de los dichos", la verdadera cita proviene del Romancero del Cid, y no del libro El ingenioso hidalgo Don Qvixote de la Mancha, lo cual transforma a éste dicho en una frase apócrifa como la famosa "Ladran Sancho…"
En el romance LXXII, que comienza:

Fablando estaba en el claustro
de San Pedro de Cardeña...

Se encuentra la última estrofa que dice:

Cosas tenedes, el Cid,
que farán fablar las piedras,
pues por cualquier niñería
facéis campaña la iglesia

Como puede observarse, la expresión "Cosas tenedes" es la forma original que después cambió de forma y significado a "Cosas veredes".

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