martes, 13 de enero de 2009

Adbusting, subvertising, culture jamming… ¿lo que?

Actualmente existen miles de ejemplos de adbusting, subvertising o culture jamming (a veces traducida como “interferencia cultural”) por diversas ciudades del mundo.
Ésta forma de contrapublicidad, es, generalmente, una parodias a anuncios de empresas la cual contienen un mensaje “político” totalmente alternativo.

Creada en Vancouver, Canadá, en 1989, la organización, sin fines de lucro, ADBUSTERS comenzó a trabajar sobre el medio ambiente ideológico -y no meramente físico- en conjunto a otras cuestiones vinculadas con la cultura, tales como el rol de la publicidad en el malestar colectivo. No se trata de un caso aislado, de una “rareza”, ya que las asociaciones de este tipo son muchas. Y si bien la movida comenzó en América del Norte (Canadá y luego EEUU) se diseminó por Europa llegando a lugares como Japón y Australia, a medida que sus efectos se hicieron más y más notorios.
Básicamente el adbusting es una práctica que consiste en modificar, o parodiar, los anuncios políticos o corporativos con la intención de lanzar un mensaje (muchas veces opuesto al original) a través de rediseños de logomarcas, avisos reestructurados (como el famoso camello de Camel, Joe, y el aviso de Joe Chemo) o elementos extras que modifican el mensaje original del aviso “atacado”.

Y este es el caso que nos competa, ya que el conocido grupo FTW, practicante de ésta modalidad y encabezado por los artistas Mr. Tailon, Baveux Prod., Kone y Epoxy, tuvieron la brillante idea de hackear un cartel del subterráneo de Berlín colocándole encima unas imágenes, a modo de pegatinas, con la interfaz gráfica de Adobe Photoshop.

Si bien sus trabajos son considerados vandalismo, ojalá todos los vándalos fueran así, los mismos realmente no tiene desperdicio.
En este caso del subterráneo de Berlín es fantástico ver las caras de Britney Spears, Leona Lewis y Christina Aguilera a modo de una única imagen “retocada dentro” de la interfase de Adobe Photoshop junto a varias ventanas, como por ejemplo la ventana de capas, con nombres tan sugerentes como “Nariz -20%”, “Color de ojos” o “Pechos de la perra”.

Como remate les dejo una pregunta realizada por el semiólogo, escritor y ensayista francés, Roland Barthes (1915-1980):

¿Acaso la mejor subversión no es la de alterar los códigos en vez de destruirlos?

Fuente
: Brand Infection

Más fotos: Flickr

2 comentarios:

Mat!as. dijo...

Vale la pregunta, solo definamos antes los límites de alterar y destruir... ;-)

Marcelo Monzón dijo...

A no, no, no… Con planteos complejos no.
Por las dudas, si a mi me alteran, o adulteran (me da cosita utilizar esa palabra, no se por que…), una imagen diseñada, retocada, y, hasta diría, impresa por mi, “lío, tiro y cosa golda!!!