martes, 8 de junio de 2010

Reportaje a Marcelo Monzón

Hace un año aproximadamente, una revista uruguaya me hizo un reportaje. Desafortunadamente no recuerdo el nombre de la publicación… De hecho nunca me llegó la revista, la cual solicite varias veces.
La cuestión es que ordenando un poco archivos viejos guardados en cualquier parte (que raro hacer esto no), encontré el texto del reportaje y, releyéndolo, me pareció interesante publicarlo para aquellos que tengan ganas de conocer una parte arcaica, e histórica, de mi vida como ilustrador.

-¿Cómo fue que comenzaste a emparentarte con el dibujo y la ilustración?

-Desde muy chico quise ser dibujante. A los 8 años ya dibujaba una “historieta” creada por mi que se llamaba Pelo, Pelito y sus amigos.
A los 11 años ya era fanático de las historietas que se publicaban en la revista Skorpio. A partir de los 15 me comenzó a fascinar la ilustración de la mano de un monstruo de la ilustración brasileña, Benicio.
Finalmente tuve la suerte de conocerlo personalmente y, hoy, pudo llamarlo de amigo, al igual que algunos de los dibujantes de la revista Skorpio como Ernesto García Seijas, Oswal, Barreiro, etc.

-¿En qué año trabajaste en agencias de publicidad? ¿En cuáles?

-Si bien ya había realizado algunos dibujos a modo de bocetos para una pequeña agencia cautiva, tomo como punto de partida el año 1982, cuando comencé a trabajar en la agencia Di Toto.

-Dentro del rubro de los dibujantes, ¿cuáles son los beneficios y contras de trabajar en una agencia de publicidad?

-Depende mucho de la personalidad de cada individuo.
Para mi, los beneficios son uno, cobrar el sueldo a fin de mes. Ojo, no lo digo como mercenario, sino que el poco reconocimiento, en forma general, de los ilustradores hace que se encare el trabajo como una fuente de ingreso.
Las contras pueden ser muchas. De ellas creo que la mayor es el hecho que no te das a conocer. Si bien es cierto que dentro del mundillo publicitario se sabe quien es quien, no existe el crédito, a modo de pie de agencia, en ninguna ilustración, como si existe en el caso de los fotógrafos o mismo de los ilustradores editoriales.
Recuerdo una anécdota de Gabriel Di Toto en la que el me dice: “ilustradores de neumáticos, con excelentes técnicas hiperrealistas, existen miles, pero ilustradores que pueden firmar sus obras, pocos”.
Existen ilustradores que son convocados por su trayectoria, y que sus ilustraciones realzan la pieza, pero mayormente, el ilustrador cumple la función de ilustrar la campaña de forma mucho más económica que lo que seria ilustrarla con fotografías, debido al costo de producción de las mismas.
Obviamente estamos hablando de Latinoamérica, ya que en Europa o EEUU los ilustradores son mucho más reconocidos, además de que se trabaja con una enorme diferencia económica ya que allí un trabajo de un ilustrador promedio, puede estar muy cercano al de una producción fotográfica.

-A pesar de los avances tecnológicos, tanto los fotógrafos como ilustradores son roles fundamentales en las agencias, ¿por qué?

-Creo que independientemente del avance tecnológico, las agencias trabajan para un público que quiere sentirse cercano al comunicador.
No nos olvidemos que actualmente los fotógrafos trabajan con maquina digitales y con programas, como el Photoshop, y que los ilustradores, cada vez se están acercando mas a la computadora, con softwares como el Painter o mismo al Photoshop.
Por tal manera, si bien existen excelente campañas tipográficas, las mismas implican un mensaje un poco distante, aunque el texto sea de lo más emotivo.
Al final una imagen vale más que mil palabras.

-En Brasil, trabajaste en Playboy, ¿cómo fue esa experiencia?

-Lamento desilusionarlos, pero el trabajo lo realizaba desde mi estudio, por lo que, independientemente de haberme cruzado con alguna modelo en algún ascensor en la editorial, todo lo veía como los lectores. Directamente desde la revista publicada.
Bromas aparte, el trabajo con un medio internacional, mas allá de la línea editorial del mismo, te abre puertas. Recordemos que estamos hablando de mediados de la década del 80, donde no existía Internet y la única forma de darse a conocer es a través de las publicaciones o bien con el envío de material a determinado editor.
Con respecto al trabajo en si mismo, si bien había mucha libertad, generalmente se trabajaba con un lineamiento pre definido, por lo que, si bien es algo muy diferente a trabajar con un boceto especifico como en la publicidad, la libertad creativa estaba de alguna forma , limitada por el texto.
Lo bueno es que no se estaba forzado a trabajar con una determinada técnica, lo que permitía una búsqueda de nuevos estilos, independiente de que el dibujo en si debía cumplir con unas determinadas normas.
Por ejemplo, una vez hice una ilustración trabajándola con una base de yeso, tempera y luego con un pirógrafo fui delineando las formas. Al finalizar le di una mano de betún de Judea y luego betún común de zapatos, lo que le dio un matiz antiguo pero brilloso. Algo muy interesante.

-¿Cuáles fueron de tus trabajos más gratificantes?

-Creo que una serie de trabajos que realice para una revista infantil, ya que, si bien nunca me di muy bien con el dibujo infantil - siempre fui muy realista en mis ilustraciones –, la investigación que tuve que realizar sobre determinados aspectos históricos fueron muy enriquecedores.
Las ilustraciones representaban escenas de las invasiones portuguesas en Brasil, así como una detallada representación de los indígenas de cada región de Brasil.
Creo que lo que mas me fascina del trabajo de ser ilustrador, es que, de una u otra forma, hay que estar muy informado.
Esto me recuerda una vieja anécdota que me contó un grande de la ilustración argentina, Pablo, el “indio”, Pereyra.
La historia cuenta que se le había encargado una tapa, sobre una importante batalla de la segunda guerra mundial, a un excelente ilustrador. Cuando éste entregó el trabajo, el mismo estaba increíblemente detallista. Se veían los chispazos de las armas, las gotas de transpiración de los soldados, el desgaste de los cascos debido al manoseo de los mismos, pero con una sublime reproducción del metal. La textura del tejido de los uniformes y las rasgaduras de los mismos. En fin, era una ilustración casi hiperrealista.
Sin embargo había un pequeño detalle que hizo que la ilustración no pudiese ser utilizada.
Los soldados que atacaban eran alemanes mientras que los que defendían eran ingleses. Pero la historia había sido al revés. Quienes defendían eran los alemanes.
Esto demuestra que más allá de la técnica, es importantísimo tener una información, y cultura, general, o en su defecto, una muy buena base de investigación.

-Ahora dedicado a la fotografía, ¿tiene punto de encuentro con el dibujo?

-En realidad no estoy abocado a la fotografía propiamente dicha, sino al retoque fotográfico.
Para realizar un correcto retoque, o un fotomontaje creíble, hay que tener mucho conocimiento sobre luces y sombras. Estos conocimientos solamente surgen de una buena base de dibujo.
Independientemente de esto, puedo afirmar que el dibujo y la fotografía tiene miles de puntos de encuentro, principalmente si partimos desde la premisa de que el término fotografía, procede del griego φως phos ("luz"), y γραφίς grafis ("diseñar", "escribir") que, en conjunto, significa "diseñar/escribir con la luz" o bien se podría decir, dibujar con luz. Desde este punto de partida, existen muchísimas similitudes al momento de componer una escena o bien de representar una determinada situación.
Lo mismo ocurre con la iluminación. Si no se sabe iluminar (con flashes o pinceles) el resultado no va a ser bueno.

-¿Cuáles son tus referentes?

-En realidad son muchísimos. En su mayoría muy ligados a la ilustración editorial mas que a la publicitaria (por una cuestión conceptual mas que técnica). De los antiguos podría decir que, el ya mencionado, Benicio (José Luís Benicio da Fonseca); Ernesto García Seijas; Oswal (en realidad estos dos últimos son historietistas pero marcaron mucho mi infancia); y el gran maestro de la ilustración publicitaria y editorial, Julio Freire. Afortunadamente, a todos ellos hoy los puedo llamar amigos.
También admiro mucho el trabajo de Claudio Aboy, Pablo Bernasconi, Costhanzo, Santiago Dufour, Rodolfo Fucile, Hugo Horita y Alfredo Sábat por nombrar algunos.

-Hoy estás también dedicado a la docencia, ¿qué buscan los jóvenes? ¿Encontrás que todos tienen una tendencia pop en sus trabajos producto de la moda actual?

-No me parece que estén abocados a una tendencia pop. De hecho he visto muchísimos jóvenes que se están dirigiendo hacia una ilustración más clásica, y con una técnica excelente.
Creo que Internet les abrió muchísimos puertas a los jóvenes, cosa que, en mis inicios, no existía, como por ejemplo visitar distintas galerías virtuales (un excelente ejemplo de ellas es DeviantArt), donde se pueden ver los trabajos de miles de otros artistas, y analizar diferentes estilos y técnicas. También la posibilidad de acceder a una exposición masiva, lo que permite mostrar tus trabajos de forma mucho mas dinámica y a un público muchísimo mas heterogéneo. Eso sin nombrar la posibilidad de acceso a publicaciones extranjeras.

-¿Qué consejo le darías a alguien que tiene una fuerte inquietud y habilidad por el dibujo y no se anima o siente que, se desvaloriza su oficio por el viejo mito de que no se considera como una profesión formal?

-La famosa y lapidaria frase: “…¿además de los dibujitos, que vas a hacer para ganarte la vida?...”.
Creo que el mejor consejo es ser fiel a sus deseos y principios.
El camino no es para nada fácil y esta lleno de escollos.
No es una profesión muy bien remunerada, principalmente en la actualidad (antiguamente era mucho mejor paga, pero igualmente eran pocos los que realmente se destacaban), pero llena de placer y regocijo.
Es un poco como jugar a ser un dios, ya que se crean universos, animales y personas, directamente desde nuestras manos. Algo muy místico y especial.
Otro consejo, y no se si no es el mas importante, es que se estudie muchísimo, no solo la técnica elegida (mas allá de probar otras técnicas y estilos), sino, como mencioné anteriormente, que se observe, analice y se informe muchísimo antes de realizar cualquier tipo de ilustración.
Recordemos que Leonardo (da Vinci) para dibujar una persona, profanaba cementerios para realizar “autopsias” y estudiar el comportamiento de los músculos en las personas y los animales.
No digo que ahora todos los ilustradores agarren un pico y una pala, y vayan al cementerio mas cercano, pero sí que no caigan en el error de realizar una ilustración perfecta en la técnica, pero errónea en su concepto, como el ejemplo que comente de la ilustración de la segunda guerra mundial.

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