sábado, 28 de mayo de 2011

Sheila E

Soy consciente que tengo fama de rockero. Y obviamente lo soy. Sin embargo, los que me conoces saben que me gusta la música en general, siempre y cuando sea buena.
Allá por mediados de los años 80, Prince, quien aún se llamaba Prince y no TAFKAP o simplemente "El Artista", editó un disco llamado Purple Rain.
Si bien la canción homónima era un lento de aquellos que erotizaba hasta a un muerto (como olvidarse del fantasma del penthouse de la Av. Paulista en São Paulo, te acordas foca???), me llamó mucho la atención los coros de la canción Let's Go Crazy.
Si bien el Funk, New Wave y, especialmente, el sonido de Minneapolis, son agradables, no son mi estilo de música preferido, aunque el R&B pueda llegar a serlo. Sin embargo me interesé por la carrera de este pequeño gran músico.
Así fue cuando un par de años después viendo un show en vivo, vi a un minón, perdón, a una excelente baterista participar de los shows de Prince.
Queriendo saber quien era esta tan particular dama, descubrí que era la chica que había realizado los coros en Let's Go Crazy.
Pero esta eximia percusionista no era únicamente una cara bonita ni mucho menos una simple backing singer.
La californiana Sheila Escovedo (Sheila E) es hija del reconocido percusionista Pete Escovedo, además de sobrina de Alejandro Escovedo, quien junto a Delphine Neid fue uno de los pioneros del punk rock con su grupo The Nuns. Asimismo es sobrina del fallecido, prematuramente, Coke Escovedo, percusionista de Carlos Santana, así como también sobrina de los músicos Javier Escovedo, de The Zeros, y de Mario Escovedo, de la banda indie rock The Dragons. Como si todo esto fuera poco, también es la ahijada del legendario Tito Puente. A esta altura, mencionar que Nicole Richie es su sobrina, es simplemente una nota de color.
Hecha la presentación curricular de su sangre musical les dejo un par de videos para que vean lo magnifica percusionista y baterista que es esta señora que, a fin de año, cumplirá apenas 54 años de vida.
La veo y pienso que aún continua tan bella y quimérica como aquella tarde de 1986.




Fuente: Sheila E

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